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Recomendaciones para el cuidado de la piel durante el tratamiento oncológico

Los efectos secundarios de las diferentes terapias son innumerables y, muchas de ellas, tienen repercusión a nivel cutáneo. En una fase de especial carga física y emocional, la cosmética oncológica tiene un importante cometido que va más allá de lo obvio

Isabel Salinas
Isabel Salinas
Redactora19 de octubre de 2026
Revisado por Silvia Del Río
Recomendaciones para el cuidado de la piel durante el tratamiento oncológico

¿Sabías que en España se diagnosticarán 301.884 nuevos casos de cáncer en 2026? Lo confirma la Red Española de Registros de Cáncer y, según la Sociedad Española de Oncología Médica, supone un incremento del 2% respecto al año anterior. Además, la estimación es que siga en aumento la incidencia de, tal y como define la Asociación Española contra el Cáncer, “este grupo de más de 200 enfermedades distintas que se caracteriza por la multiplicación rápida y sin control de células alteradas, las cuales pueden formar tumores malignos e invadir otros tejidos”.

Las razones que explican la tendencia al alza corresponden a un aumento de la población, su envejecimiento, la exposición a factores de riesgo (tabaco, alcohol, contaminación), cambios en el estilo de vida (aumento del sedentario y del estrés)… Pero también es gracias a la implantación progresiva de sistemas de detección precoz (como en el cáncer de mama o el colorrectal).

Las cifras demuestran que el concepto “cáncer”, nos afecta a todos y lo importante que es, como sociedad, apoyar las principales vías de investigación que no solo se centran en buscar herramientas de cribado, también en estudiar su origen o averiguar cuáles son las dianas para obtener terapias cada vez más efectivas, seguras y menos agresivas para los pacientes ya que, actualmente, muchas de ellas suponen un sinfín de efectos secundarios. Y, una de las grandes damnificadas, es la tez.

Consecuencias específicas de las principales terapias

“Son muchos los cambios que pueden afectar a la piel durante un proceso oncológico, pero es importante aclarar que no todos los tratamientos producen las mismas alteraciones ni todas las personas reaccionan de la misma manera”, reconoce la farmacéutica Silvia del Río. La experta indica que, durante el proceso, la tez está más vulnerable y su función barrera puede estar comprometida por lo que los síntomas más habituales son “sequedad, tirantez, descamación, picor, enrojecimiento, sensibilidad, sensación de ardor o mayor reactividad”. Tampoco podemos olvidar que determinadas terapias pueden producir alteraciones muy específicas como son “erupciones acneiformes, cambios en la pigmentación, lesiones en las uñas, síndrome mano-pie o una mayor sensibilidad frente a la radiación solar”. Así, la labor de la cosmética oncológica es esencial.

En cuanto al cuidado de la piel durante la quimioterapia, Silvia del Río indica que debe estar “enfocado a su acción sistémica y sus efectos cutáneos (sensibilidad, sequedad, cambios en la pigmentación, alteraciones en las uñas y el cabello) pueden ser más generalizados, aunque dependen mucho del fármaco concreto”.

En los procesos de radioterapia, los síntomas se localizan en el área que recibe la energía y la reacción recibe el nombre dermatitis por radioterapia. Sus síntomas pueden incluir “enrojecimiento, sequedad, picor, descamación, sensibilidad, dolor e incluso lesiones más intensas en función de la dosis, la localización y las características individuales”, sostiene la experta. Insiste en lo importante que es prestar la máxima atención a esos centímetros concretos de tez.

Otros protocolos, como las terapias dirigidas y la inmunoterapia, también pueden producir toxicidad y alteraciones cutáneas específicas que necesitan abordajes diferentes por lo que, antes de recomendar cualquier producto, requieren de una valoración médica.

Pautas para aplicar cosmética oncológica

En una etapa que se presenta complicada tanto a nivel tanto físico como emocional, el autocuidado juega un papel fundamental. En muchos casos, los efectos secundarios de la medicación son muy amplios y pueden convivir con un proceso en el que la imagen corporal cambia de forma drástica, provocando que cada gesto de autocuidado (hacer ejercicio adaptado, tener apoyo psicológico, ajustar la dieta…) tenga un impacto positivo.

En cuanto a cosmética oncológica, su prioridad es proteger su función barrera, mantener el confort y abordar cualquier síntoma cutáneo, sin olvidar la importancia de que el paciente se sienta bien. Con estas premisas, Silvia del Río recomienda “simplificar la rutina y tratar la piel con mucha suavidad”, prestando una atención individualizada según la terapia y tanto el estado como las necesidades cutáneas que se puedan presentar.

Los pasos esenciales son:

  • Una limpieza suave. Para preservar la función barrera, elige limpiadores suaves (formulaciones syndet o en aceite) y evita referencias muy astringentes ya que pueden eliminar parte de los lípidos protectores de la piel y favorecer la sequedad y la irritación. La experta recomienda hacerlo con agua templada (nunca muy caliente), no frotar con esponjas, cepillos o exfoliantes y secar a toquecitos con una toalla suave.
  • Hidratación y reparación. Resulta imprescindible aplicar cremas o bálsamos con humectantes, emolientes e ingredientes que ayuden a reforzar la barrera cutánea como son las ceramidas, la glicerina y determinados activos lipídicos. Un truco es aportar la hidratación justo después de la limpieza, con la tez todavía húmeda, con el fin de que optimice la retención del agua, favorezca la absorción del producto y refuerce así la barrera cutánea.
  • SPF siempre. No solo es esencial aplicar protector solar durante la quimioterapia, “la fotosensibilidad es un efecto secundario de otros tratamientos como la radioterapia”, admite Silvia del Río. Su consejo es obviar la exposición solar directa e intensa, utilizar medidas físicas (ropa, sombrero o gorra) y, en las áreas expuestas, recurrir a un “fotoprotector de amplio espectro SPF 50 o superior, siempre que sea adecuado para la situación concreta y no exista una contraindicación específica”. De hecho, apunta que, durante las sesiones de radioterapia, “en las zonas irradiadas no debes extender protector solar por iniciativa propia, sin consultar previamente al equipo médico”.
  • Referencias específicas para alteraciones concretas. La realidad es que los protocolos oncológicos suelen ser largos y pueden surgir reacciones cutáneas secundarias, por terapias dirigidas o la ya nombrada dermatitis por radiación, que puede reclamar un cuidado médico específico, más allá de abordarse únicamente con cosmética.

Gestos generales que deben acompañar a la cosmética oncológica.

La prudencia durante el tratamiento debe ser una constante porque hay un alto número de ingredientes o formulaciones que pueden resultar potencialmente irritantes. Sobre todo si la piel está reactiva, es preferible evitar perfumes y aceites esenciales, fórmulas depilatorias, peelings, procedimientos estéticos agresivos, exfoliantes y retinoides sin indicación profesional o productos que produzcan sensación intensa de calor, frío o escozor.

“Los cuidados cosméticos durante un tratamiento oncológico no buscan únicamente mejorar la apariencia, sino mantener el confort, proteger la función de la piel y ayudar a que el paciente se sienta mejor durante una etapa especialmente delicada y exigente”, afirma la farmacéutica Silvia del Río.

Consecuencias específicas de las principales terapias

La prudencia durante el tratamiento debe ser una constante porque hay un alto número de ingredientes o formulaciones que pueden resultar potencialmente irritantes. Sobre todo si la piel está reactiva, es preferible evitar perfumes y aceites esenciales, fórmulas depilatorias, peelings, procedimientos estéticos agresivos, exfoliantes y retinoides sin indicación profesional o productos que produzcan sensación intensa de calor, frío o escozor.

Otros detalles prácticos que deberías tener en cuenta es nunca rascar ni manipular las descamaciones o lesiones, así como dejar a un lado las prendas de ropa muy ajustadas o los tejidos que produzcan fricción en las zonas sensibles.

Qué sucede con el cuero cabelludo

La pérdida de cabello, también conocida como alopecia por quimioterapia, es uno de los síntomas que genera un mayor impacto en la autoestima de los pacientes y también muchas dudas. Silvia del Río sostiene que “aunque la quimioterapia puede producir una pérdida de cabello generalizada y la radioterapia hacerlo de forma localizada donde recibe la radiación que puede llegar a desarrollar dermatitis”, las pautas recomendadas para cuidar el cuero cabelludo son similares:

  1. Elige un champú suave, evita los productos muy perfumados o potencialmente irritantes y lava el cuero cabelludo con agua templada, sin frotarlo ni rascarlo.
  2. Sécalo con una toalla, sin fricción y reduce al máximo el uso de secadores a temperaturas elevadas.
  3. Nada de usar decoloraciones, tintes, permanentes u otros procedimientos químicos mientras el cuero cabelludo esté sensibilizado. A no ser que el equipo sanitario te indique lo contrario.
  4. Si existe pérdida de cabello, es esencial “proteger el cuero cabelludo del sol y del frío con gorros, pañuelos o sombreros que, muy importante, no produzcan fricción”, añade.

Descubre algunas referencias de farmacia que son muy útiles durante un proceso oncológico:

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Isabel Salinas

Escrito por

Isabel Salinas

Directora Editorial ON CLick to Care

Periodista especializada en salud, belleza y bienestar, con más de 15 años de experiencia en medios como ELLE, Vanitatis y Cosmopolitan. Apasionada por la cosmética y el autocuidado, analiza tendencias e ingredientes con una mirada crítica y el apoyo de profesionales expertos.

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