Barrera cutánea dañada ¿cómo recuperarla?

Barrera cutánea dañada: cómo recuperarla con cuidados adecuados y una rutina reparadora

La piel es el órgano más grande del cuerpo y actúa como nuestra primera defensa frente al exterior. Sin embargo, factores como el clima, el estrés, los cosméticos inadecuados o ciertas afecciones dermatológicas pueden alterar su equilibrio. Cuando esto sucede, aparece una barrera cutánea dañada, un problema más común de lo que parece y que suele pasar desapercibido hasta que los síntomas se vuelven evidentes. En este artículo te explicamos qué es la barrera cutánea y cómo recuperarla.

¿Qué es la barrera cutánea?

La barrera cutánea es la capa más externa de la piel, conocida como estrato córneo. Está compuesta por células y lípidos, como ceramidas, colesterol y ácidos grasos, que funcionan, por explicarlo de forma sencilla, como un “muro de ladrillos”.

 Su misión es evitar la pérdida de agua, proteger de agresores externos, regular la microbiota y mantener la piel firme, suave y equilibrada.

Cuando esta estructura se debilita, la piel pierde su capacidad de protección, se vuelve más permeable y aparece la temida barrera cutánea dañada.

Síntomas de una barrera cutánea dañada

Estos son los síntomas más habituales:

  • Sequedad intensa o descamación.

  • Sensación de tirantez incluso después de aplicar crema.

  • Enrojecimiento o irritación constante.

  • Ardor o quemazón al aplicar productos cosméticos.

  • Brotes de acné o sensibilidad extrema.

  • Aparición de parches ásperos o zonas rugosas.

  • Mayor tendencia a infecciones o dermatitis.

¿Qué daña la barrera de nuestra piel? El uso excesivo de exfoliantes, retinoides o ácidos, limpiadores demasiado agresivos, el estrés crónico, la falta de hidratación, una exposición prolongada al sol sin protección o enfermedades cutáneas como dermatitis atópica, psoriasis o rosácea son algunas de las causas más comunes que están detrás de una barrera cutánea dañada.

Cómo recuperar la barrera cutánea

1. Limpieza suave y respetuosa

El primer paso para recuperar la piel es usar un limpiador que no elimine los lípidos naturales. Un producto perfecto para ello es Skin Resist Velvet Cleanser, un limpiador de textura sedosa que limpia sin irritar, mantiene el pH adecuado y deja la piel calmada y flexible. Perfecto tanto para pieles sensibles como para quienes ya presentan una barrera alterada.

2. Hidratación profunda y restauradora

Para reparar la barrera es indispensable usar ingredientes que restituyan los lípidos de la piel: ceramidas, glicerina, ácidos grasos, escualano, urea y colesterol.

Una excelente opción es Dexeryl Crema Emoliente, formulada para aliviar sequedad severa, proteger la piel y favorecer la reparación de la barrera. Es ideal para uso diario y para pieles extremadamente secas, irritadas o con tendencia atópica.

Si prefieres un producto de ducha que también cuide la barrera, el Dexeryl Aceite Limpiador es perfecto: limpia sin resecar y aporta una película protectora que evita la pérdida de agua.

3. Cuidado específico para el contorno de ojos

La piel del contorno es la más fina y la primera en mostrar una barrera comprometida. Por eso conviene reforzarla con productos suaves pero eficaces.

El Contorno de Ojos Skin Resist hidrata, descongestiona y fortalece esta zona tan delicada, reduciendo la irritación y la sequedad asociadas a una barrera débil.

4. Calmar y desinflamar

Cuando la barrera está dañada, la piel suele estar sensible y reactiva. Un producto imprescindible es el Agua Termal de Avène, reconocida por su alto poder calmante y antiinflamatorio. Puedes aplicarla varias veces al día para aliviar molestias, equilibrar la piel y mejorar su tolerancia.

Además de seguir una buena rutina que cuide, repare y restaure la piel, durante este proceso es muy importante evitar el uso de exfoliantes físicos y químicos, tratamientos con retinoides y vitamina C en alta concentración o lavar nuestra piel con agua muy caliente.