El frío intenso y las bajas temperaturas afectan a nuestra salud, especialmente a nuestra salud cardiovascular en invierno. Diversos estudios han demostrado que el riesgo de infarto puede aumentar hasta un 30% durante los meses más fríos y, además, que las muertes relacionadas con enfermedades cardiovasculares suelen ser más frecuentes en invierno. Sigue leyendo y descubre cómo afecta el frío al corazón.
¿Qué le ocurre a nuestro corazón en invierno?
Lo que le ocurre a nuestra salud cardiovascular en invierno es que el frío sube la presión arterial, debido a que con él los vasos sanguíneos se contraen, originándose este aumento de presión como consecuencia. Esto también genera un impacto directo sobre el corazón, que va a trabajar más rápido para mantener la temperatura corporal, de manera que también el frío aumenta las pulsaciones. Todo esto, unido a que en invierno es común reducir la actividad física, contribuye a un mayor riesgo cardiovascular.
Por este motivo es muy importante conocer los riesgos y tomar medidas para proteger el corazón del frío.
Signos de alerta relacionados con tu salud cardiovascular en invierno
- Dolor o presión en el pecho: derivado de queel frío aumenta la presión arterial.
- Falta de aire o dificultad para respirar: debido a la hipertensión pulmonar.
- Mareos o desmayos.
- Dolor que se irradia hacia el brazo izquierdo, el cuello o la mandíbula.
- Latidos irregulares o acelerados: debido a que con el frío suben las pulsaciones.
- Hinchazón en pies o tobillos: ya que el frío sube la presión arterial.
Recomendaciones para proteger el corazón del frío en invierno
Con medidas preventivas y un estilo de vida saludable, es posible estar protegido y disfrutar de esta estación con tranquilidad. Para proteger tu salud cardiovascular durante el invierno, sigue estas recomendaciones:
- Abrígate adecuadamente: usa ropa térmica y guantes para mantener el cuerpo caliente y evitar la vasoconstricción.
- Evita cambios bruscos de temperatura: intenta no exponerte repentinamente al frío, intentando que los cambios de temperatura sean graduales en la medida de lo posible.
- Mantén una dieta saludable: incluye alimentos ricos en omega-3, frutas, verduras y cereales integrales para proteger el corazón.
- Realiza actividad física regular: el ejercicio es clave para mantener una buena circulación.
- Vacúnate contra la gripe y el neumococo: estas enfermedades respiratorias pueden agravar problemas cardiovasculares.
- Controla el estrés: practica técnicas de relajación como la meditación o el yoga.
- Consulta con tu médico: si tienes factores de riesgo cardiovascular, sigue las indicaciones de tu profesional de salud y no descuides los controles periódicos.