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En verano, las probabilidades de sufrir heridas aumentan: pasamos más tiempo al aire libre, vamos a la playa o a la piscina; y tenemos más tiempo de ocio, para viajar, para hacer deporte... Aunque las heridas puedan parecer leves, el calor, la humedad, la arena, el cloro o el agua pueden dificultar su correcta cicatrización y favorecer infecciones. Por eso, saber cómo curar una herida es clave para evitar problemas y acelerar la curación. En este post te enseñamos cómo cuidar una herida en verano para que estés preparado en estos meses.
¿Qué ocurre si una herida no se cura bien?
Las heridas que no se tratan correctamente no solo tardan más tiempo en cicatrizar, sino que también pueden presentar complicaciones tales como:
- Infección bacteriana
- Enrojecimiento, inflamación, dolor
- Reapertura
- Supuración, mal olor
- Riesgo de marcas y/o cicatrices
El verano condiciona la curación de nuestras heridas; factores como el sudor, la exposición solar, el roce o los baños frecuentes pueden alterar el proceso natural de curación de la herida y de reparación de la piel. Por ello, cómo tratarla y cómo protegerla es importante.
¿Cómo curar una herida abierta?
Aunque la profundidad y gravedad de la herida marcan la forma de tratarla, por lo general, si se trata de heridas superficiales, se recomienda:
Paso 1. Limpiar la herida con agua tibia y jabón o con suero fisiológico, para eliminar suciedad y otros restos, para evitar que la herida pueda infectarse.
Paso 2. Desinfectar utilizando un agente antiséptico como clorhexidina o povidona yodada.
Paso 3. Mantén la herida protegida, cúbrela con un apósito, ya que estos evitan el sudor y que la suciedad penetre en la lesión. Un entorno protegido y controlado favorece la cicatrización.
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Paso 4. Vigilancia, observa su evolución, especialmente las primeras 48 horas. Si observas dolor, supuración, pus, calor o mal olor, consulta con un médico o enfermero.
Si la lesión fuese profunda, demasiado grande o existiese algún elemento en su interior, debes consultar de inmediato con un médico o enfermero.
¿Qué no puede faltar en tu botiquín de verano?
Un botiquín bien preparado puede marcar la diferencia durante las vacaciones y evitar muchos problemas. Esta es la checklist que necesitas para crear tu botiquín y para el cuidado de las heridas en verano:
- Suero fisiológico monodosis.
- Gasas estériles.
- Clorhexidina o povidona yodada.
- Tiras o puntos de aproximación.
- Venda.
- Crema reparadora cicatrizante.
- Apósitos, pero no todos valen; hay que buscar los que se adapten a las necesidades de la temporada. Recomendamos Leukoplast Leukomed T plus waterproof, su diseño impermeable ayuda a proteger la herida del agua, la humedad y las bacterias, así podrás ducharte y bañarte sin comprometer la zona.
- Para fijar apósitos de forma cómoda y discreta, sobre todo en zonas amplias y de movimiento, recomendamos Leukoplast Fixomull transparent, que es transparente y flexible.
Además, debes proteger la zona estrictamente del sol. La radiación UV puede alterar la pigmentación y dejar cicatriz, además de inflamar la zona. Si vas a estar al aire libre y la herida no está curada, te recomendamos cubrirla. Si está curada, aplicaremos un solar en stick que ofrece pantalla total.
También recomendamos evitar sumergir la herida en el mar o en la piscina las primeras 1-2 semanas, ya que, al no ser agua estéril, puede hacer que la herida esté "fresca", se reabra y se dé infección.
La importancia de cuidar bien la piel también en verano
Las heridas leves forman parte del día a día durante el verano, pero siempre una buena limpieza, curación y seguimiento pueden ayudar a prevenir complicaciones y favorecer la cicatrización y curación más estética. Contar con los productos adecuados y adaptados al verano permite disfrutar de las vacaciones con tranquilidad y cuidar la piel como se merece.






