Tabla de contenidos
Sofás destrozados, puertas marcadas o paredes con señales visibles, ¿te suena? En este artículo te explicamos por qué los gatos arañan los muebles y cómo prevenirlo eficazmente. ¡Sigue leyendo!
¿Por qué los gatos arañan?
Si tienes un gato que araña, debes saber que no lo hace por capricho. Arañar cumple varias funciones esenciales:
1. Marcaje territorial: Los gatos tienen glándulas en las almohadillas que liberan feromonas. Cuando se produce un arañazo de un gato, no solo deja una marca visual, también deposita señales químicas que indican que ese espacio es suyo.
2. Mantenimiento de uñas: El rascado elimina capas externas de las uñas y las mantiene sanas.
3. Liberación de estrés: El rascado es una vía natural para liberar tensión. Cambios en casa, visitas, mudanzas o nuevas mascotas pueden aumentar esta conducta.
Por otro lado, aunque el sofá suele ser el principal afectado cuando el gato araña muebles, no es el único escenario habitual.
También es normal si tu gato araña las puertas, porque busca atención, porque quiere acceder a otra habitación o porque tiene ansiedad por separación. Incluso puede indicar aburrimiento o alteración en su rutina si es por la noche.
Un gato arañando la pared puede estar intentando marcar territorio o reaccionando a estímulos externos (ruidos o la presencia de otros animales en el entorno).
Puede que te preguntes además por qué mi gato araña el suelo; la respuesta es que esto se relaciona con el instinto, intento de cubrir olores o simplemente para descargar energía acumulada.
Estrés y comportamiento destructivo en gatos
En muchos casos, cuando el gato araña muebles de forma excesiva, el problema de fondo es el estrés. Cambios ambientales, falta de estimulación o conflictos con otros animales pueden intensificar el marcaje.
Morder y arañar forman parte del mismo patrón de juego o descarga emocional, especialmente en gatos jóvenes o poco estimulados.
Cómo hacer que mi gato deje de morder y arañar
La clave no es eliminar el comportamiento, sino redirigirlo correctamente.
1. Proporciona rascadores adecuados
-
Coloca rascadores verticales y horizontales.
-
Sitúalos cerca de las zonas donde el gato ya rasca.
-
Refuerza su uso con premios o juegos.
Si tu gato araña muebles, pon un rascador justo al lado del sofá inicialmente para facilitar la transición.
2. Mejora el enriquecimiento ambiental
El aburrimiento es una causa frecuente de que el gato que araña lo haga en exceso. Asegúrate de ofrecer:
-
Juguetes interactivos
-
Rutas en altura
-
Tiempo diario de juego
blog
-
Rutinas estables
3. Utiliza feromonas sintéticas: Feliway difusor y Feliway spray
Cuando el problema está relacionado con estrés o marcaje territorial, las feromonas pueden marcar la diferencia.
Feliway Optium Difusor
El difusor de Feliway Optium libera una copia sintética de la feromona facial felina, que transmite sensación de seguridad y bienestar.
Es ideal cuando hay cambios en el hogar, el gato araña puerta o paredes con frecuencia u observas conductas repetitivas como gato arañando la pared.
Se recomienda colocarlo en la estancia donde el gato pasa más tiempo y mantenerlo conectado de forma continua durante al menos 30 días.
Feliway Classic Spray
Por su lado, el spray de Feliway es perfecto para aplicaciones localizadas. Directamente en zonas donde el gato araña muebles, en puertas si mi gato araña las puertas o en transportines o zonas concretas tras una mudanza.
Aplicar el spray 15 minutos antes de permitir el acceso del gato ayuda a reducir el marcaje.
4. Protege las superficies temporalmente
Mientras reeducas el comportamiento:
-
Usa fundas protectoras.
-
Coloca láminas antiarañazos.
-
Cambia temporalmente la textura de la superficie.
Los gatos prefieren materiales que ofrezcan resistencia al rascar; modificar la textura puede desincentivar el hábito.
5. Refuerzo positivo
Nunca castigues físicamente ni grites. El castigo aumenta el estrés y puede empeorar el problema.
En su lugar:
-
Premia el uso del rascador.
-
Redirige suavemente cuando comience a rascar una zona prohibida.
-
Mantén coherencia en las normas.
Y si el comportamiento aparece de forma repentina o va acompañado de cambios en apetito, agresividad o marcaje con orina, es recomendable consultar con un veterinario para descartar posibles problemas médicos.






























